Ni viña no se qué, ni torre tal, ni vino cual. Las bodegas están agudizando el ingenio, apostando por la diferencia y el cambio en un mercado cada vez más trillado y competitivo.El otro día, sin ir más lejos, probé un Ribera del Duero exquisito. No soy entendida en vinos, para qué nos vamos engañar, pero me gustó, y para mí eso es suficiente.
Llegué a Chueca con curiosidad pícara y muchas ganas de marcha. El barrio promete y la fiesta que se vendía en la Red convencía sí o sí. Triunfé y triunfó. Tarde redonda.
El restaurante Jhambala, local coqueto y pinturero, recomendadísimo, estaba hasta los topes. Cientos de bloggers y amigos se agolpaban en las mesas, repletas de picoteo, empanadas y Mundo Gay, montones de botellas, con etiquetas de colores y un planeta grande, que bailaban entre las copas, chispeando a los asistentes. Bendita tarde. Divina.
Cucharete, uno de los culpables de la fiesta, gritaba los números ganadores de una rifa bacanal. Los afurtanados y afortunadas que ganaron un hueco en la presentación del vinito no se fueron con las manos vacías, ni con el estómago. Mientras camareros guapetones ofrecían queso, chorizo y salchichón, Mundo Gay desaparecía por los paladares sin contemplaciones.
Y es que, entre ustedes y yo: una ya está harta de convencionalismo. Se agradece que un grupo de mentes inquietas, paridoras de ideas, rompa moldes vitivinícolas, abriéndose un agujerito en un mundo dominado por marcas rancias, redundantes y en ocasiones horteras. Hay que reconocer los bemoles de estos intrépidos para lanzarse a la aventura, a la caza y captura de consumidores anti-prejuicios. Prueba superada. Mundo Gay se presentó y para ser la primera cita ya tiene muchos y muchas pretendientes.
Y para los "mal pensados"... que no, que no es un vino para gays, no al menos en exclusiva; también lo pueden deleitar los y las hetero. Ni discriminación, ni chulería. Lejos de parecer una extravagancia comercial, Mundo Gay derrocha color, sabor, olor y un buen rollo que no se puede aguantar. No apto para aburridos, carrozas, aguafiestas y paladares estrechos.
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