miércoles 4 de febrero de 2009

Wyoming, oh, oh, yea!


Vaya lo que se ha formado con el vídeo del Intermedio. A estas alturas ya conoce toda España la broma que el programa de La Sexta coló a los de Intereconomía. Un chiste que ha reabierto un debate sobre los límites de los medios de comunicación, especialmente de la televisión. Me alegro que se hable de todo esto. Dialogar es bueno y reflexionar es tremendamente beneficioso para el buen funcionamiento de las relaciones personales, las empresas, los colegios, la política, incluso para los medios de comunicación.
Me apetecía que llegara este momento. Tenía ganas de comentar unas cuantas cosillas que me ponen algo nerviosa. Una de ellas es la agenda mediática. Estoy un poco cansada de que la nieve y el mal tiempo sean noticia. En invierno hace frío, suele nevar y también hiela. Qué le vamos a hacer, esta estación del año es lo que tiene. Pues en Soria, al parecer, no ocurre nada más. A ver, no es noticiable que nieve en invierno. Más chocante sería que en pleno enero tuviéramos abiertas las piscinas municipales.
Podría entrar en más detalles, pero volviendo al tema en cuestión, creo que otro gran problema que tienen los medios de comunicación y que hasta el momento a casi todo el mundo le daba igual es la objetividad. Ah, que algunos piensan que no existe. Pues sí, para los incrédulos: sí existe. ¿Os suena eso de contrastar la información, las fuentes? Ahí está la objetividad. El talón de Aquiles de muchos medios y muchos programas, además informativos.
La broma del Gran Wyoming es más que un chiste. Ha puesto en evidencia lo poco o nada profesionales que son algunos medios de comunicación, en este caso Intereconomía. Sólo les enviaron un vídeo y ¡zas! Se lanzaron como víboras para sacar carnaza de un archivo en principio desconocido.
Wyoming, gracias, a ver si a partir de ahora se plantean contrastar la información y alguien pone freno, no sé si la justicia o la propia opinión pública a personajes como César Vidal, Jiménez Losantos o Pedro J. Ramírez, entre otros. Ya les vale. Y nadie hace nada. Esto sí que es una vergüenza. ¿Cuándo se lo va a plantear el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM)? ¿Cuándo van a condenar lo que algunos medios emiten y se atreven a lanzar en sus informativos, páginas y tertulias?
Cuando salen delincuentes vendiendo su vida o contando sus proezas por sumas considerables de dinero, ninguna asociación de prensa habla de vergüenza. Cuando se frivoliza sobre la violencia de género u otros problemas sociales, no pasa nada. Si se insulta, se hacen comentarios machistas y vejatorios o se miente de forma descarada, se justifica y se apela a la libertad de expresión. Y ahora salen lamiéndose las heridas unos cuantos por una broma, bien colada, que deja con el culo al aire a algunos de la profesión. Toca ponerse las pilas. Menos hipocresía, que ya está bien.

1 comentarios:

María dijo...

Qué te voy a contar! Ya sabes que pienso lo mismo que tú, que e periodismo cada vez está peor, y cada vez es menos periodismo... La verdad es que cada vez me arrepiento de no dedicarme a ello más que esporádicamente.